Descubrimiento de la estructura del ADN
Hoy
en día, la doble hélice del ADN es probablemente la más emblemática de
todas las moléculas biológicas. Ha inspirado escaleras, decoraciones,
puentes peatonales (como el de Singapur que se muestra a continuación) y
más. La
cristalografía de Franklin dio a Watson y Crick importantes pistas
sobre la estructura del ADN. Algunas de estas provenían de la famosa
"imagen 51," una imagen de difracción de rayos X del ADN sorprendente y
extraordinariamente clara que produjeron Franklin y su estudiante de
posgrado. (Arriba se muestra un ejemplo moderno del patrón de difracción
que produce el ADN). El patrón de difracción en forma de X de la imagen
de Franklin inmediatamente le sugirió a Watson una estructura
helicoidal de dos cadenas para el ADN.
Watson y Crick reunieron datos de varios investigadores (entre ellos
Franklin, Wilkins, Chargaff y otros) para ensamblar su célebre modelo de
la estructura 3D del ADN. En 1962, James Watson, Francis Crick y
Maurice Wilkins recibieron el Premio Nobel de medicina.
Desafortunadamente, para entonces Franklin había muerto y los premios
Nobel no se otorgan póstumamente.
Tengo
que estar de acuerdo con arquitectos y diseñadores: la doble hélice es
una estructura hermosa, una cuya forma se acopla con su función de
manera extraordinaria. Pero la doble hélice no siempre fue parte de
nuestro léxico cultural. De hecho, hasta la década de 1950, la
estructura del ADN seguía siendo un misterio.
Los componentes del ADN
Del
trabajo del bioquímico Phoebus Levene y otros, los científicos del
tiempo de Watson y Crick sabían que el ADN se componía de subunidades
llamadas nucleótidosstart superscript, 1, end superscript.
Un nucleótido está formado por un azúcar (desoxirribosa), un grupo
fosfato y una de cuatro bases nitrogenadas: adenina (A), timina (T),
guanina (G) o citosina (C).
Las bases C y T, que solo tienen un anillo, se llaman pirimidinas, mientras que las bases A y G, que tienen dos anillos, se llaman purinas.
Los nucleótidos del ADN forman cadenas unidas por enlaces covalentes,
los cuales se forman entre el azúcar desoxirribosa de un nucleótido y el
grupo fosfato del siguiente. Este arreglo resulta en una cadena
alternante de grupos desoxirribosa y fosfato en el polímero de ADN,
estructura conocida como esqueleto azúcar fosfato.
Las reglas de Chargaff
Otra
pieza clave de información relacionada con la estructura del ADN la
proporcionó el bioquímico austriaco Erwin Chargaff. Chargaff analizó el
ADN de diferentes especies y determinó su composición de bases A, T, C y
G. Este científico hizo varias observaciones claves:
- A, T, C y G no se encontraban en cantidades iguales (como algunos modelos de la época hubieran predicho)
- La cantidad de bases variaba entre especies, pero no entre individuos de la misma especie
- La cantidad de A siempre era igual a la cantidad de T y la cantidad de C siempre era igual a la cantidad de G (A = T y G = C)
Estos descubrimientos, llamados reglas de Chargaff, resultaron cruciales para el modelo de Watson y Crick de la doble hélice del ADN.
Watson, Crick y Rosalind Franklin
A
principios de la década de 1950, el biólogo estadounidense James Watson
y el físico británico Francis Crick propusieron su famoso modelo de la
doble hélice del ADN. Fueron los primeros en cruzar la línea de meta en
esta "carrera" científica, en la que otros como Linus Pauling (quien
descubrió la estructura secundaria de las proteínas) también trataban de
encontrar el modelo correcto.
En
lugar de realizar nuevos experimentos en el laboratorio, Watson y Crick
principalmente recolectaron y analizaron fragmentos de información
existente y los juntaron de formas novedosas y reveladorassquared.
Algunas de sus pistas más importantes sobre la estructura del ADN fueron
producto del trabajo de Rosalind Franklin, una química que trabaja en
el laboratorio del físico Maurice Wilkins.
Franklin era experta en una poderosa técnica para la determinación de la estructura de moléculas, conocida como cristalografía de rayos X.
Cuando la forma cristalizada de una molécula, como el ADN, se expone a
rayos X, los átomos en el cristal desvían algunos de los rayos y forman
un patrón de difracción que da pistas sobre la estructura de la molécula.


